Autor: Jose Manuel Reina
Cuando llegue la noche de mis tiempos,
quizás inútil y turbia mi mirada,
cerraré los ojos, buscando en el recuerdo
de mi vida, la dulce madrugada.
Y en esta madrugada mi memoria,
hará pasar por mi mente adormecida
los momentos más sentidos de mi historia:
Antiguas cicatrices ya olvidadas,
relámpagos de furia contenida,
lágrimas amarguras desatadas
del volcán de amor y miedo de mi vida.
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Y entre tantas puertas que veré cerrar,
habrá una, siempre abierta, luminosa,
como un faro que enseña la verdad.
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En ella amigos que siempre me han querido.
Manos abiertas brindándome amistad.
Rostros confusos pasando como un río
dejándome en la frente un ósculo de paz.
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¡Es mi Cuartel, ay, mi Cuartel amado!
¡Cuantos momentos sublimes he vivido!
¡Cuantas lágrimas de amor habré llorado!
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Y todos apiñados en la puerta
saldrán a despedirme, como hermanos,
y sentiré un mordisco de vergüenza
al comprobar el calor de sus abrazos.
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Y allá, en el horizonte de otra vida,
volveré la mirada emocionado.
Veré un punto de luz, una sonrisa:
¡Es mi Cuartel! ¡Adiós, Cuartel amado!