Autor:Juan Ortega Chacón
Mi primer canto a vosotros
que trabajáis en la sombra.
a ese río de cauce oculto
que tantas veces se ignora.
A esos que tanto luchan,
empujan y nadie nombra...
Los que Tracallados y humildes
nadie ve, pero se notan...
Pintores e imagineros
que a Cristo y María dan forma
con sus gubias y pinceles
carpinteros; los que doran
esos pasos deslumbrantes
que en nuestras calles asombran...
Orfebres y dibujantes
que ennoblecen cuanto tocan...
Los sastres y costureras.
Las labores de las monjas.
Los que quemando sus ojos
los mantos y palios bordan...
¡Todos aquellos que ponen
el corazón en la obra...!
Priostes y camareras
que visten a la Señora...
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A los que limpian la plata
y los altares exornan;
los que fabrican la cera
y con primor la colocan;
los que cultivan las flores...
Ya esos artistas que logran
que los pasos cuando salen
sean un “cachito de gloria”...
Los del botijo y la caña,
los del incienso que flota
inundando nuestras calles,
de tan celestial aroma...
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¡A todos los que dedican
al año cientos de horas...!
¡Los que montáis sin ser vistos
esta soberbia tramoya...!
Los que hacen los rostrillos
de cartón y de escayola
curtidores y artesanos
de zapatillas y botas;
los que a golpes, del metal,
cascos y espadas transforman...
Los insignes alpatanas
que nos escancian la copa;
cocineros y ayudantas,
cuyas mesas suntuosas,
ponen trono a la poesía
y a las saetas corona...
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Al que toca la campana...
Músicos, que con sus notas,
llenan el aire de vida
y al alma nos reconfortan...
Y a ese saetero sin nombre
que nadie paga ni glosa,
que en una calle cualquiera
el corazón nos destroza...
Mi canto a los “bastoneros”
que sobre sus hombros portan
al Bendito Nazareno
y a su Madre Dolorosa...
Anónimos costaleros
que tanto sufren y lloran,
bajo las trabajaderas,
sin que su rostro conozcan;
y al capataz que gritando
termina con la voz rota...
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Nazarenos, penitentes,
cuyo rostro nunca asoma...;
las mujeres que renuncian
a tantas y tantas cosas t
transmitiendo a nuestros hijos
esta tradición gloriosa...
¡Los que por su Cofradía
se quitan pan de la boca...!
…Y al que, impedido o enfermo,
detrás de cristales llora...
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A todos vaya mi canto
que sea mi mejor estrofa
porque sois el cañamazo
sobre el que este pueblo borda...
Vosotros sois el cimiento
que a nuestra Mananta apoya
y siempre seréis ejemplo
trabajando... y en las sombras.
Extraído del Pregón de Juan Ortega Chacón del Año 1994
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